Singapur anuncia que despenalizará la homosexualidad

21.08.2022

Por Felipe Galli

Lee Hsien Loong, primer ministro de Singapur.
Lee Hsien Loong, primer ministro de Singapur.

En un giro inesperado durante un discurso nacional, el primer ministro singapurense, Lee Hsien Loong, anunció que su país derogará a la brevedad la infame sección 377A de su código penal, la cual establece dos años de prisión para aquel que cometiera "actos de grave indecencia" con una persona de su mismo sexo. Esto significa que Singapur dejará de ser uno de los más de setenta países que aún criminalizan de alguna forma las relaciones homosexuales.

"Si bien seguimos siendo una sociedad ampliamente conservadora, las personas homosexuales ahora son más aceptadas en Singapur, en especial entre los más jóvenes", comentó el jefe de gobierno de la minúscula isla asiática, uno de los países más desarrollados del mundo.

En 2019, el mismo Lee, que gobierna desde 2003 y cursa su último mandato antes de su retiro anunciado, explicaba que la sección 377A se mantendría "por un tiempo", aclarando que su país "no es San Francisco y tampoco es Oriente Medio, estamos en algo así como un punto intermedio [respecto a las relaciones no heterosexuales]". Los esfuerzos de derogación por vía judicial de parte de organizaciones de derechos LGBT, que buscaban que esta sección fuese declarada inconstitucional, fracasaron.

La persistencia del Estado singapurense, gobernado desde 1959 por el conservador Partido de Acción Popular (PAP), de mantener su arcaica legislación (vigente desde la época colonial) contrastaba con un ambiente mucho más liberal y relajado al respecto que sostiene desde hace décadas el propio público singapurense.

Un país multicultural de chinos cristianos y malayos musulmanes donde el extremismo religioso no es tolerado por el gobierno, en general los singapurenses mantienen una actitud moderada tanto hacia la homosexualidad como a todos los aspectos de la vida. El país tiene uno de los códigos penales más largo del mundo, con casi doscientas prohibiciones estrictas (incluyendo la prohibición de mascar chicle), y es conocido por su escasa tolerancia a la transgresión, aplicando desde la pena de muerte hasta el castigo corporal con palos.

Un "Pink Dot Rally", manifestación LGBT habitual en Singapur.
Un "Pink Dot Rally", manifestación LGBT habitual en Singapur.

"La realidad es que la situación de las personas LGBT no está tan mal" nos comenta Michael*, un chico bisexual singapurense, "Las relaciones existen y solo es una decisión personal si decírselo o no a las familias. No hay una gran opresión, como pueda existir en otros países de Asia o África, podemos realizar manifestaciones, las llamamos Pink Dot Rallies [en referencia a que Singapur es conocida como el Little Red Dot o "el pequeño punto rojo" por su reducido tamaño en el mapa] e incluso miembros del Parlamento han asistido a ellos. Hay un ambiente de mayor tolerancia y la generación más joven es relajada al respecto. Los mayores son quienes pueden tener un problema con ello."

Por lo anterior expuesto, la legislación que prohibía el sexo homosexual realmente llevaba años sin aplicarse (es decir, sin que se produjeran arrestos o condenas por actos sexuales consensuados entre adultos del mismo sexo). "Solo mantuvieron la ley para mantener felices a los conservadores" explica Michael, "pero el sexo gay ocurre y nadie ha ido a la cárcel por eso. No entiendo cuál es el punto de mantener una ley si no la harás cumplir".

La mayor homofobia se produce en el seno de las Fuerzas Armadas, y esto afecta a todos porque Singapur aún aplica el servicio militar obligatorio. Las personas abiertamente LGBT pueden servir en el ejército singapurense, pero en general se limitan sus roles y su capacidad de ascenso dentro de la fuerza, de desear mantener la vida militar, es menor. "Es algo similar al don't ask, don't tell", comenta Michael, en referencia a la legislación implementada por el gobierno de Bill Clinton en Estados Unidos, que prohibía ser abiertamente homosexual y servir en el ejército pero también prohibía a los superiores preguntar.

Este "regalo" del gobierno del PAP para la diversidad sexual viene con trampa. Lee aseguró en su discurso que, si bien "es oportuno" despenalizar el sexo homosexual, se emprenderán medidas para "proteger nuestros valores y el matrimonio heterosexual". Al momento de votar unánimemente la derogación de la sección 377A, la mayoría hegemónica del PAP votará una enmienda constitucional que declare el matrimonio como la unión entre hombre y mujer. El colectivo singapurense saldrá de una lucha para entrar en otra.

Aún así, Michael no oculta estar complacido por la derogación. "Aunque no se aplicaba, derogar esta ley nos permite sentirnos un poco menos juzgados", comenta, "es un paso para volver nuestra vida más cómoda".

* El nombre fue modificado para preservar la privacidad. 

¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar